miércoles, 5 de noviembre de 2008
Salvá i Campillo, padre del telégrafo eléctrico
Sintió especial predilección por la meteorología, estudiándola e inventando varios instrumentos para su medición y registro. Suyas son las series meteorológicas más antiguas de España.
Lo que poca gente conoce es que fue el gran precursor y padre de la telegrafía eléctrica. Más de 30 años antes de que Samuel Morse presentara su telégrafo, y de que Weber y Gauss comunicaran sus despachos con dicho aparato, Salvá presentaba a la Real Academia de las Ciencias Naturales y Arte de Barcelona su primera memoria dedicada a “La electricidad aplicada a la telegrafía”. De forma sencilla, Salvá sentó las bases de la telegrafía, incluso avanzando aspectos sobre la telegrafía sin hilos o los cables submarinos. El mismo Marconi reconoció muchos años después la gran valía de los documentos del catalán.
Su telégrafo, presentado en 1804 (¡31 años antes que el de Morse!), usaba procesos electrolíticos para transmitir y recibir información. En el transmisor usaba electricidad dinámica proporcionada por una pila voltaica y el receptor estaba basado en la descomposición del agua por electrólisis.
Este es un nuevo ejemplo de invento atribuido históricamente a una sóla persona, cuando en realidad el personaje en cuestión, el que se lleva la fama y rubrica su nombre en la historia de la tecnología, no fue sino un eslabón más en la cadena de la investigación técnica y científica.
Entra Salvá i Campillo a la cocina, donde está su mujer y su suegra.
Suegra: (refunfuñando) Ahí viene tu curandero aprendiz de Mister Beakman...
Salvá: ¡Hola cariño! Mira lo que acabo de inventar para el bebé (saca una cuba electrolítica). ¿Qué te parece?
Suegra: Una escupidera, eso es lo que parece.
Salvá: Señora, a ver si sale un poco ya del antiguo régimen y se abre un poco al futuro, que estamos ya en el siglo XIX…
Merche: Pero, ¿eso que es?
Salvá: Es un sistema de telegrafía: con su pila, su cuba y sus cosicas galvánicas
Suegra: Cosa del diablo, lo que yo te diga
Salvá: Gracias a este artilugio te enterarás de que el niño se ha despertado antes de que suelte el primer sollozo. (mirando a la suegra) Ah, y usted, señora, no me haga como con el pluviómetro y no me lo vaya entregar a la Inquisición, que un día me veo tostándome como una castaña en la hoguera.
Merche: Pero, ¿no crees que darle a un bebé de tan pocos meses este cacharro puede ser peligroso? No sé, al menos espérate a que lo certifique AENOR. Además no sabrá usarlo, ¡es muy pequeño!…
Salvá: Tonterías, si estos niños de hoy son muy espabilados. ¿No te das cuenta de que nacen rodeados de tecnología vanguardista?
Fuentes:
R. Martín
http://ca.wikipedia.org/wiki/Francesc_Salv%C3%A0_i_Campillo
http://www.fundacion.telefonica.com/museo/educa/recur/perso/28.html
http://www.coit.es/foro/index.php?op=personajes&idcategoria=275
martes, 4 de noviembre de 2008
Recordando "BODE, PROFESOR PRIVADO"
[...]“Decidí ir al Club de Integrales. Sabía que a Gauss le gustaba parar por allí. El garito lo regentaba Toni por partes, un grotesco individuo que traficaba con matemáticas.”
“Allí estaba Gauss con su matón y hombre de confianza Ostrogradsky.”
OSTROGRADSKY: ¡Cómo te atreves a interrumpir la cena del señor Gauss!
BODE: Faraday ha muerto.
OSTROGRADSKY: ¿Y a nosotros qué nos importa?
BODE: Pensé que os alegraría, ahora su fórmula queda sin dueño y Gauss es el único heredero.
OSTROGRADSKY: ¡Insinúas que nos lo cargamos nosotros!
BODE: Yo no he dicho que lo hayan asesinado… ¿cómo lo has adivinado?
OSTROGRADSKY: ¡Serás miserable!
GAUSS: Mira Bode, yo lamento más que nadie la muerte de Faraday. En el pasado fuimos muy buenos amigos. Pero todos los días muere alguien. Esta ciudad es muy peligrosa, sobre todo para los tipos que se entrometen en los asuntos de los demás.
BODE: No me das miedo, Gauss. Hasta el flujo magnético más fuerte se puede canalizar con un bobinado toroidal y un núcleo ferromagnético.
GAUSS: Bueno… no siempre se consigue un material con la suficiente permeabilidad.
BODE: Pero se le puede hacer un entrehierro.
GAUSS: Ten cuidado cuando le calcules grosor.
BODE: Usaré la fórmula de la reluctancia magnética.
GAUSS: No eres tan hombre como para eso.
BODE: Ya lo veremos.
[...]
sábado, 1 de noviembre de 2008
Diálogos bizarros I: sobre monjas, chuletitas y macramé
Viandante: Disculpe, señor, ¿me puede indicar dónde está la carnicería “el corderito jugoso”? .
Vendedor: No lo sé, pero tal vez le interesen estos fantásticos adornos de macramé.
Viandante: La verdad es que es un encaje muy fino… delicadísimo diría yo, pero no me interesa. Lo que busco son chuletitas.
Vendedor: Piense lo elegante que quedaría un plato de chuletas con su mantelito de macramé. Seguro que se liga a todas las octogenarias del barrio.
Viandante: Sin duda suena tentador, todo un dandi como yo con una mantelería como esa… pero soy un hombre casado, no creo que…
Vendedor: ¿Ha visto cómo está
Viandante: ¡Oiga!, sin faltar, ¡que
Vendedor: ¡Y además incesto!. Le regalo el macramé a condición de que después me lo cuente.
Viandante: Un macramé tan fino… estoy dudando… ¿es hecho a mano? .
Vendedor: No, hecho a pie en un convento de monjas de clausura mancas. Trabajé allí como jardinero.
Viandante: …ya no hay mujeres como esas… auténticas artesanas del macramé con los pies.
¿Y una monja de esas no querría venir a mi casa para ver lo bien que quedan sus manteles en mi mesa con mi vajilla? Le podría preparar chuletitas…
Vendedor: Se puede estudiar.
Vendedor: Le puedo dar la dirección de su web cam, pero son 3€/min.
Viandante: Eso no es dinero, si es cierto lo que me cuenta… ¿realmente son mancas?.
Vendedor: De las dos manos. Tienen el sello de AENOR asegurando que sus muñones cumplen la normativa UNE. ¿Pero usted no estaba casado?.
Viandante: ¿Alguna es atleta paralímpica?, Porque eso merecería comprar muchísimo macramé… una colcha de matrimonio de macramé, ¡un toldo para el porche de macramé!.
Vendedor: Una participó en las pornolimpiadas de Pigalle ´69, créame, cuando empiece a comprar macramé, querrá hasta un paracaídas.
Vendedor: Y ve esto. Es el preservativo de macramé que Napoleón compró para seducir a Josefina.
Viandante: ¿Está limpio?.
Vendedor: Digamos que un experto en genética podría hacer con esto un clon del pequeño corso.
Viandante: Pero… a su edad, la monja no me dará ninguna sorpresa aunque no use esto, ¿no?. Aunque bueno… nunca te debes fiar de una monja, no se sabe qué te puede pegar…
Vendedor: En el siglo XVII se le llamaba a las sífilis “el regalo de la monja”.
¿Y conoce algún motel donde pueda prepararme mi pequeña fiesta con la sor esta?.
Vendedor: Le veo a usted muy verde. ¿No conoce el encanto de una celda fría con un catre de madera y los ojos del Señor del crucifijo mirándote?.
Viandante: ¿Y ella accederá a…?.
Vendedor: A un padrenuestro, tres avemarías, algún jesusito de mi vida y lo que se tercie.
Viandante: Yo soy más de jaculatorias…
[...]