martes, 5 de mayo de 2009

Historias Bizarras (II): La espera

Para calmar las recientes susceptibilidades manifestadas por algunos seguidores, encabezados por el egregio Sir Ivan Podubbny, intentaremos suavizar la situación con un poco de romanticismo facilón en el siguiente relato: La espera.

Ella miró a su amado a los ojos, se acercó, se acariciaron. Hicieron el amor allí mismo. La oscuridad los envolvía en aquel decrépito lugar.

- ¿Me esperarás?
- Te esperaré.

Antes de irse, él volvió la vista atrás, luego desapareció en la oscuridad. Y luego la larga espera. De vez en cuando alguien entraba y encendía la luz o dejaba algo de comida en la nevera, pero no reparaban en ella. Casi pensaba que fuera invisible. Y él no venía. Se sentía impotente al ver el enorme cartel publicitario sobre su cabeza, como una cruel burla del destino, un recordatorio fósil de otro tiempo. Y tenía hambre, a pesar de las náuseas que le provocaba caminar, sentarse y dormir sobre sus propias heces, oculta, presa, indefensa, asustada, frágil y languideciente.

Un día, no sabía cuánto después, sintió extraños temblores. Se dio cuenta de que le había llegado la hora y se sintió libre de aquella miserable existencia, de la desolación que le producía aquella ajena quietud. Se asfixiaba, y de alguna forma difícil de explicar aquello era casi agradable, liberador. A su alrededor todo se confundía en una vorágine de trastos antiguos, basura, latas vacías y botellas de cerveza. Quizá no le había tocado la mejor de las vidas, pero evaluando el conjunto, podía decir que había sido buena.

No había viajado mucho, era cierto, de hecho no había pasado de la esquina de la calle, pero había vivido una vida en paz con ella misma y con los demás. No había tenido abundancia, pero siempre había habido algún resto de fruta que llevarse a la boca, un charco del que lamer, alguna revista abandonada para pasear por sus hojas gastadas. Se podría decir que había vivido una existencia moderadamente libre.

Mientras perdía la visión, se reafirmó en su idea de que no había sido buena idea abandonar su antigua morada. No tenía vistas al exterior, era cierto. Y aparte estaba lo de la omnipresente humedad y el hedor pestilente, a los que ya casi se había acostumbrado. Si por ella fuera se habría quedado para siempre allí, fue él quien la arrastró en su ímpetu por encontrar un lugar mejor. Él, con su ansia de aventura, su amor a lo desconocido, sus ganas irremediables de explorar nuevos horizontes más allá de su pequeño y predecible paraíso decadente. Él, que la había dejado allí, indefensa, expectante, sumida en dudas. Con ganas de olvidarlo todo y echar a correr en cualquier dirección un día de éstos, de empezar de nuevo en algún desapercibido lugar y volver a ser una anónima cobardía ausente.

- ¿Me esperarás?
- Te esperaré.

Y después pasaron los días, primero fueron largos y cuajados de ansiedad, luego el tedio lo cubrió todo y la transición entre luz y oscuridad fue un mero trámite que cumplir. Y él no venía.

Su último suspiro fue para él. Recordó su porte elegante, su sano color caoba, su buen humor cada mañana. Su alegre corretear por las paredes con sus gráciles patitas.






- ¿Me esperarás?
- Te esperaré.








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Historias Bizarras (I): Armaggedom

miércoles, 29 de abril de 2009

GRAVE ALERTA SANITARIA

Desde Pezones de Acero queremos dejar claro que, además del humor, nos preocupan otros asuntos, y que no somos unos frívolos a los que la actualidad les importe un pimiento y banalicemos cualquier debate de interés. Ante todo, y por si había alguna duda, somos personas, personas sensibles, que no dudamos en volcarnos en caso de necesidad solidaria -creo-.

Es por ello que prestaremos un espacio en nuestra portada a un asunto de rigurosa actualidad, a fin de darle la mayor difusión posible, como recomiendan nuestras autoridades sanitarias.

Informaciones recién llegados a la redacción de noticias de nuestro blog nos alertan de una posible pandemia de gripe de origen vegetal. La gripe hortofrutícola ha infectado a aproximadamente unos 34.887.532 europeos y un número desconocido de ciudadanos de otras partes del mundo, aunque la mayoría no se ha percatado aún de su grave estado por la similitud de sus síntomas con otras afecciones o estados naturales del organismo. Las autoridades sanitarias advierten de que no se trata de una gripe normal. A diferencia de otras gripes, ésta afecta mayoritariamente a varones sanos de entre 15 y 45 años, provocando hinchazón y endurecimiento de determinadas partes del cuerpo. Nada de mareos, nada de mucosidad nasal, nada de ojos llorosos, aunque sí se producen cuadros de elevada temperatura corporal y cierta pérdida de criterio.

El H7M2 es un virus bastante común en determinadas variedades de tomate, pimiento y cebolla, pudiendo, en los casos más graves, echar a perder una buena piriñaca. Una variante de ese virus afecta a puerros, zanahorias, pepinos, calabacines y plátanos. Los expertos están desconcertados, pues el salto a los humanos sólo puede producirse por un contacto muy íntimo y continuado, algo realmente inusual. Una vez en el cuerpo humano, el virus se ha recombinado con virus específicos de la gripe humana, provocando un virus nuevo ante el cual estamos completamente indefensos porque, como nos recuerda la OMS, los virus son impredecibles y nosotros carecemos de sistema inmunitario.

El temor ahora es que el virus hortofrutícola, también conocido como "gripe del nabo", salte a otras especies, principalmente al cerdo, pudiendo causar una elevada mortandad en estos animales. Las empresas farmacéuticas porcinas -algunas de las cuales estaban hasta hace poco a punto de entrar en bancarrota- han agradecido a los medios de comunicación la amplia cobertura informativa que le están dando a este caso. Esta mañana, en una reunión al más alto nivel, han acordado medidas conjuntas para poner a disposición de los distintos gobiernos todas las medidas posibles para evitar la expansión de esta terrible enfermedad. Al final de la misma, el representante de las farmacéuticas, señor Charles Pecunian, anteriormente conocido como famoso trilero sevillano, ha dado una rueda de prensa tras limpiarse informalmente la boca con un pañuelo de papel, asegurando que la situación está controlada, que hay que transmitir un mensaje de tranquilidad y seguir con nuestra vida normal sin alarmarse, pero que lo más probable es que las próximas navidades el cerdo se haya extinguido y no tengamos jamón.

Por su parte, la OMS ha elevado el nivel de alerta a 4, tras comprobarse que el contagio se produce fácilmente entre cerdos, y ha recordado la pandemia de "gripe del ciruelo" ocurrida en centroeuropa a principios de siglo, que fue superada en pocos meses tras dejar tras de sí unos 20 millones de felices afectados. Al parecer se trata de una cepa del mismo virus, que se creía erradicado.

Se ruega a la población que esté pendiente de los siguientes síntomas: hinchazón moderada o grave de determinadas partes del cuerpo, respiración diafragmática profunda, aumento de la temperatura coroporal, sudoración, pérdida de concentración, cambios de humor, leve sensación de euforia y ansiedad simultáneas, hormigueos en el bajo vientre y dificultad para conciliar el sueño. Las señales de la enfermedad son más evidentes a primera hora de la mañana y al acostarse.

Si usted sospecha que puede estar infectado, no dude en acudir a su médico de cabecera. Esta enfermedad es rápidamente reconocible mediante inspección visual y una ligera manipulación. El tratamiento no es complicado y consiste en un combinado de técnicas tradicionales, aunque se recomienda no automedicarse: deje trabajar a los profesionales.



En la imagen se ilustra una enfermera realizando un test rutinario clásico a un paciente que presenta los síntomas. Una vez más, de Paul Avril.

domingo, 26 de abril de 2009

Fases en el aprendizaje de un idioma.

La batalla más grande y duradera en la que los españoles nos hemos visto inmersos y de la que hemos salido repetidamente escaldados no tiene nada que ver con los países bajos, ni con el desastre contra Estados Unidos y ni siquiera con la pérdida de las colonias. En ella no perdimos tierras, ni hombres, aunque sí la dignidad, esa necesaria para sentirnos cosmopolitas, ciudadanos del mundo o parte de Europa. De hecho, todavía estamos inmersa en ella, una guerra paulatina contra un enemigo invisible: los idiomas.

Los españoles, cuando no tenemos una reivindicación regionalista o nacionalista de por medio, somos unos auténticos ladrillos a la hora de expresarnos en una lengua distinta a la de Cervantes (Miguel, no Remedios, se entiende). De hecho, la única población que es considerada bilingüe con una lengua anglosajona es Gibraltar. Se comenta que Cervantes y Shakespeare murieron el mismo día tras oír hablar a un llanito.

Pero de vez en cuando, un valiente ibérico decide coger las armas y al grito de “Close, Spain” se enfrenta a la ardua tarea de aprender una nueva lengua. Veamos aquí, las fases por las que pasamos todos los que hemos participado o participamos en esta guerra.

FASE 1. Primeros días.

Por fin de has decidido y te has apuntado a un curso de idiomas. Estás motivadísimo, nervioso por empezar las clases. La misma tarde del primer día de clase corres a comprarte los libros del método. Estás convencido de que se te dará genial. Te has prometido dedicarle una horita al día a repasar lo ya aprendido y que en seis meses sabrás desenvolverte con fluidez y acento perfecto.
Desde ese primer día, tu libro no dejará de acompañarte a todos lados, siempre con la portada hacia afuera. De vez en cuando durante una conversación, sin venir al caso, deslizarás un:
“Bueno, me voy a la biblioteca, que voy a estudiar un poco de arameo”.

¿Estudiar qué? ¡Si apenas sabes el abecedario!

Durante esos días, te encantará saludar a todo el mundo en el nuevo idioma, para que sepan que lo estás aprendiendo: “Salut, comment ça va?”. En realidad rezas para que nadie lo sepa también, porque como te contesten lo llevas claro.

FASE 2. Primeros meses.

Todavía estás pletórico, no en vano, avanzas a un ritmo exponencial: de no saber nada, en un mes ya sabes los colores del arcoíris, los números hasta el cien y a dar los buenos días, las buenas tardes y las buenas noches. Ahora te has comprado un diccionario, y te encanta buscar palabras que, por supuesto, soltarás en cualquier momento que puedas:

-En Alemán, a las gominolas se les llama Gummibärchen.

De repente, te has vuelto un experto en las artes y el costumbrismo de ese país: te bajas música en esa lengua, ves películas y tu Nick del Messenger está escrito en ese idioma. Por supuesto, para frases complicadas no te vales todavía por ti mismo, así que la mayoría de ellas son o una burda transcripción literal, o se la has preguntado a tu profesor en clase. Cada cual de las dos opciones es más patética, aunque al menos la primera hace gracia:

“I Go oF fReE to tHe beAch. iS oR no iS, eh VaNe? “

En el caso de lenguas con otros alfabetos la cosa es aún más exagerada, ya que entras en una espiral de transcribir todo lo que se te ocurra y plasmarlo en tus apuntes, en tus cuadernos, en los cuadernos de tus amigos, o en cualquier pizarra que se te cruce.

“Ese es mi nombre en ruso”

A ver, no, me niego a pensar que alguien en Rusia se pueda llamar Azahara o Macarena.

FASE 3. Primeros chapurreos.

Llevas ya unos meses o incluso un par de años. De la hora diaria de estudio pasaste a la hora semanal, y ya ni eso. Pero sigues yendo todos los días a clase. Ya sabes saludar, responder al saludo, indicar las calles y direcciones, dar todos los datos de tu DNI y comprar pan.

“Ahora sí, es el momento, ¡voy a poner en mi currículum que tengo nivel medio de chino!”

¡Bravo! Te vas a cagar en tu entrevista de trabajo.

Según estudios de varias Universidades europeas, miles de tesis doctorales, encuestas en demoscopia, el CIS y demás, esta es, con toda seguridad, la fase en la que estás más gilipollas y repelente. Te la das de políglota cuando en realidad no tienes ni zorra. En muchas conversaciones con tus amigos “te equivocas” y hablas en el idioma estudiado: “What are you… que diga, ¿qué hacéis? Disculpad, pero es que ya me sale sólo”. Gilipollas, gilipollas, pero gilipollas.

Eso sí, para los que sufren este grado también tienen sus pequeños dulces. Me refiero a todas esas veces en las que el individuo en cuestión se envalentona a hablar con un guiri y éste no le entiende nada. O aquéllas ocasiones en las que el nativo le suelta una retahíla tras una pregunta y nuestro amigo no entiende NAAAAAAADA. ¿Qué esperas, que siempre te respondan como en los libros de texto? Más divertida es la razón por la que no se entienden:

“ Bueno, verás, es que a mí me están enseñando con acento de Munich, y éste tío era de Dresden”

Esa es la clave, Jason Bourne. Te voy a dar un consejo que vale millones. En el caso de que estés aprendiendo un tercer idioma, recuerda aprender lo antes posible: “¿Sabe hablar inglés?”.

FASE 4. Nivel básico.

Ahora sí. Ahora sí. Sí señor, YA puedes decir que sabes defenderte en el idioma. Cuando seas capaz de hacer chistes o contar historias graciosas, que se rían, y que sea porque han entendido el chiste, puedes decir que sabes desenvolverte en ese idioma, es decir, que si te sueltan allí, no te morirás de hambre.

Por desgracia, poca, muy poca gente llega a este nivel, quedándose en los anteriores con más pena que gloria, pero luciendo en su CV el “nivel medio”. Se puede decir que oficialmente estás comenzando a aprender el idioma. Es como el judo, hasta que no tienes el cinturón negro no estás aprendiendo, y ahora toca subir “dans” (o como se escriba).
En este momento te empiezas a dar cuenta que antes no tenías ni zorra, y se te han bajado los humos. Pero no te preocupes, enhorabuena, a partir de ahora entras en el pequeño club de los españoles que saben algo de otro idioma.





Esta entrada fue portada de
Meneame el 26 de Abril de 2009

miércoles, 11 de febrero de 2009

Carlos IV el triunfador

Llega Carlos IV a su casa. Cuelga la corona en el perchero que hay en la entrada y suelta el cetro sobre el aparador.

- Ya he llegado cariño. No te imaginas con quién he hablado hoy en el curro. ¿Cariño? ¡María Luisa!

Se asoma a un cuarto lateral.

-¡Ah, estás en el dormitorio real! ¡Y también mi fiel Godoy! La reina te ha dicho que pruebes el colchón. ¿Es cómodo, verdad? Ay Godoy, siempre estás preocupado por el bienestar de tu monarca, por eso te contraté. ¡Ah, por cierto, traigo un notición! Hoy he parlamentado con Napoleón. Bueno, no con él, sino un embajador suyo, pero es como si hubiese sido con él. Me ha pedido permiso para entrar en España con sus tropas para invadir Portugal, y nos van a dar parte como pago. Me lo ha pedido a mí, el rey de España. Y tu madre decía que soy un calzonazos. Ja. Godoy, tranquilo, sigue ahí, no hace falta que te levantes por mí. Me voy a contárselo al niño. Napoleón, que gran hombre, figuradamente hablando, claro.

Cierra la puerta y se va al centro del salón.

- ¡Fernandito! ¡Fernandito! Baja un momento, hijo.

- ¿Qué quieres?

- Hoy tu padre ha vuelto a meter a España en Europa, y por la puerta grande.

- Vale.

- ¿Dónde crees que vas?

- A la calle, con mis colegas.

- ¿Has terminado tus deberes de cetrería y bailes de salón?

- No, pero...

- Nada de peros, así no llegarás a ser un gran rey. Hasta que no los termines no saldrás.

- ¡Jo papá! Que vamos a quemar unas brujas, y me voy a llevar a Goya para que haga unos grabados para colgarlos en la Plaza Mayor. Así las nenas verán nuestras fechorías y podremos fardar y adoptar posturas arrogantes delante de ellas.

- He dicho que no, hijo. Cuando seas monarca me lo agradecerás. Y deja de usar ese paletó o el pueblo acabará haciendo una canción.

- Te odio. Te juro que algún día conspiraré para deponerte.

Fernando sube corriendo las escaleras y se encierra en su cuarto dando un portazo. Se escucha música de un clavicémbalo y violas da gamba.

- ¡Fernando, baja el volumen de tu orquesta de cámara! Qué horror, esta modernez barroca no es música, sólo ruido. Pobre muchacho, no sabe que en España nunca ha sido destronado ningún rey por su propio hijo, ¿acaso voy a ser yo el primero? Además soy amigo de Napoleón. Y tengo a mi fiel Godoy; qué atento es conmigo y con la reina. Ahí dentro sigue, preocupado por mi comodidad. Desde luego Carlos, eres un tío con éxito. Ya lo estoy viendo, seguro que paso a la historia como Carlos IV "el triunfador". Y mi suegra me llamaba calzonazos...

domingo, 18 de enero de 2009

El examen ideal

Me despierto a las 9, con tiempo más que suficiente para llegar al examen, que empieza a las 10:30, tras haber dormido tan sólo 10 horas (una hora menos que en el último mes. Espero que mi cutis no se resienta y me salgan esas dichosas ojeras que tanto odio).

Voy a la parada de autobús, donde no me da ni tiempo para sentarme pues el mismo llega a los dos minutos. Al subir, el conductor, Emilio, me da los buenos días, con su eterna sonrisa dibujada en los labios:

- Buenos días. Hoy hace una mañana estupenda, ¿verdad?. Qué, ¿al examen?
- Exacto
- respondo, y titubeo al darme cuenta de que no tengo bonobús y tan sólo llevo un billete de 20 euros- oh, vaya, perdona Emilio, pero tendré que bajarme, pues no tengo suelto para el trayecto
- Anda anda, ¿a donde vas? Sube, que te doy cambio sin problema.


Aliviado, me siento en cualquier sitio (todo el mundo sabe lo vacíos que van los autobuses a primera hora de la mañana) y disfruto del breve trayecto hasta la escuela.

Llego por fin a la Escuela y nada más entrar a cafetería, la camarera me dice:
- Aquí tienes tu tostada y tu café, con dos cucharadas de azúcar, como a tí te gusta- y me da un beso en la frente.

Mientras desayuno, leo gustosamente las novedades que muestran en Telefreire y apunto en mi agenda las más interesantes: "Mesa Redonda sobre el impacto medioambiental de la introducción del pinsapo común en áreas metropolitanas", "Veinticinco Aniversario de AICIA, regalos para todos" y curso de fabricación casera de guitarra para Guitar Zero. ¡Qué gran inversión ésta la de las pantallas!

Voy al examen. El profesor, que llega puntual, comienza a repartir los folios de examen acompañados de un bombón de praliné y una tarjeta en la que dice: "Espero que tengas suerte". Mientras tanto, el otro profesor de la asignatura, enciende unas velas aromáticas y pincha en megafonía el último disco de Yann Tiersen.

Entonces, comienza el examen. Consta de 20 preguntas tipo test a contestar en hora y media y una pregunta de desarrollo: "Haga una valoración de la asignatura y comente los contenidos más interesantes de la misma.". En el tipo test, cada pregunta correcta vale 0'5 puntos; las no contestadas no restan, y las erróneas suman tan sólo 0'3. "Lo importante es que te has esforzado y lo has intentado" como dice el catedrático del departamento de Señales.

Tras esto, vuelvo a casa y al encender el portátil comento con los compañeros en la Comuna lo deliciosos que están los postres y dulces de los profesores titulares de la ESI y que ojalá en el próximo nos hagan torrijas.
Nada más escribir el post, alguien abre un hilo: "Ya están las notas, enhorabuena a todos."
Y feliz y contento, me echo una siesta y pienso en el fin de semana de senderismo en Cazalla que pasaré con mis amigos. Puedo darme un descanso, ¡ya que el próximo examen es dentro de 5 días!

martes, 6 de enero de 2009

Una noche en Casablanca

Muchas veces en el mundo, en general, y en la comedia, en particular, hay imitaciones y acusaciones de plagio. Si bien en la mayoría de los casos esto es cierto, en otros se debe a que de la infinidad de posibilidades que hay para elegir tú quieres usar una en concreto porque crees que funcionará.

Cinco años después del estreno de Casablanca, los hermanos Marx hicieron Una noche en Casablanca. Desde los estudios de la “Warner Brothers” llegó una carta que amenazaba con iniciar un proceso judicial alegando que el título se parecía demasiado. Groucho respondió de la siguiente manera (carta casi íntegra sacada de Groucho y yo)


“Queridos hermanos Warner:

Parece ser que hay más de una forma de conquistar una ciudad y tomarla como parte de tus propiedades. Por ejemplo, cuando empezamos a hacer esta película, no teníamos ni idea de que Casablanca perteneciera a los hermanos Warner. Sin embargo, pasaron sólo unos pocos días desde que anunciamos que íbamos a hacer la película hasta que nos llegó una larga, complicada y amenazante carta legal, que nos avisaba de que no debíamos usar el nombre Casablanca.

Parece ser que en 1471, Fernando Balboa Warner, vuestro tatarabuelo, mientras buscaba un atajo a la ciudad de Burbank, llegó hasta las costas de Africa y blandiendo bastón de alpinista (que más tarde trocó por 100 acciones de la compañía) le había dado al lugar el nombre de Casablanca.

Simplemente, no puedo entender vuestra actitud, porque aunque repusierais vuestra película, creo que el espectador medio podrá distinguir entre Ingrid Bergman y Harpo. No tengo claro si yo podría hacerlo también, pero estoy dispuesto a intentarlo con todas mis fuerzas.

Decís que el nombre de Casablanca es vuestro y que nadie más lo puede usar sin vuestro permiso, ¿qué pasa con "Hermanos Warner"? ¿También lo tenéis en exclusiva? Es posible que podáis usar el nombre Warner. Pero, profesionalmente, nosotros éramos hermanos mucho antes que vosotros. […] Incluso antes que nosotros, ha habido otros hermanos: los hermanos Smith, los hermanos Karamazov y el “hermano, ¿puedes darme una perra gorda?”

Y ahora Jack Warner, pasemos a tu caso concreto ¿Sostienes que el tuyo es un nombre original? Bueno, pues no lo es. Se usaba incluso antes de que nacieras. Así, de repente, se me ocurren un par de Jacks: Jack matagigantes, el del cuento de las habichuelas mágicas, y Jack el destripador, que ya en sus tiempos no se cortaba ni un pelo.

En cuanto a ti, Harry, seguramente firmes tus cheques pensando que eres el primer Harry y que todos los demás son unos impostores. Sin pensármelo mucho, se me ocurren dos Harrys que te precedieron: Lighthorse Harry, que tuvo una fama revolucionaria, y Harry Appelbaum, que vivió en la 93, esquina Lexington. Por desdicha Appelbaum no era demasiado famoso. Las últimas noticias que tuve de él es que estaba vendiendo corbatas en los almacenes Weber.

[…]

Quiero a los hermanos Warner. De hecho algunos de mis mejores amigos son hermanos Warner. […] Intuyo que todo es un error del horrible y triste departamento legal de la empresa, controlado por alguno de esos tipos con problemas escolares, un trepa necesitado de fama y admiración, y demasiado ambicioso para respetar las leyes naturales de la promoción. […]

En fin, no se saldrá con la suya. ¡Lucharemos hasta el final!, ¡apelaremos hasta el Tribunal Supremo! Ningún aventurero jurídico va a sembrar discordia entre los Warner y los Marx. Porque todos somos hermanos y seguiremos siendo amigos después de que la última bobina de Una noche en Casablanca termine de enroscarse.

Sinceramente,

Groucho Marx”



Después de esta carta, le pidieron desde la Warner a Groucho que les escribiera sobre el argumento. Les respondió en dos ocasiones de manera tan absurda que al final la película se llamó Una noche en Casablanca.

viernes, 19 de diciembre de 2008

La no existencia de dios (o Él, para los amigos)

En mis años mozos he tenido que enfrentarme en considerables ocasiones a un terrible enemigo cuya presencia en una ecuación bastaba para trastocar el buen funcionamiento de mi pituitaria. Se trata de la entropía, o S para los amantes de la termodinámica.

Pero… ¿qué es la entropía?,

Según los libros, la entropía es el desorden del universo.

“Toma castaña” sería la respuesta lógica si nos dejáramos llevar por los impulsos más primarios. Sin embargo, somos seres evolucionados y nuestro pávido planteamiento será más bien “si llevo años sin ponerme de acuerdo con mi madre sobre el desorden de mi cuarto, ¿cómo voy a calcular el desorden del universo?”.

Consultando una fuente de sabiduría que limpia, fija y da esplendor, encontré que la entropía también se define como la “Magnitud termodinámica que mide la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema”. De aquí saqué dos conclusiones esenciales e igualmente trascendentales:

1.- Las pilas que se venden en los bazares tienen mucha entropía.

2.- Dios no existe.

Si bien la primera proposición es un axioma indiscutible, la segunda requiere un poco más de estudio. Partamos de la base de que dios creó todo, menos los tamagotchi que creo que se los debemos a un japonés. Además lo hizo en siete días; ya sabéis, hágase la luz, el agua, los portugueses con bigote… ¿Alguien se imagina a dios, con las prisas y agobios que da crear un universo, diciendo “mmm, ya he terminado el pinsapo y los cangrejos de río, ¿qué le falta a mi creación? Ah, sí, una magnitud termodinámica que mida la parte no utilizable de la energía contenida en un sistema. Pues hágase la entropía”? Personalmente lo dudo, por muy todopoderoso que fuera.

Y si resulta que sí existe y que él creó la entropía, entonces es un dios en el que no quiero creer.

martes, 18 de noviembre de 2008

Caracterización de un Filtro-Gato

Siguiendo con el modus operandi de Monty, caracterizando matemáticamente entes hasta ahora no definidos como tales, toca ahora analizar otra deidad más tangible (cuando se dejan): los gatos (Felis Silvestris Catus).

En nuestro sistema a estudiar (lo sé, “nombre ‘a’ infinitivo” es un galicismo, pero me encanta mancillar nuestra lengua) podemos considerar tanto las entradas (caricias, comida, entorno del felino,…) como las salidas (ronroneo, maullido, arañazos, arañazos, bocados y más arañazos) como continuas en el tiempo, ya que incluso ante entrada nula, un gato nunca deja de generar salidas, lo que en castellano viejo se denomina “dar por culo”. Por tanto, un gato es un sistema en tiempo continuo.

Un gato es un sistema con memoria o dinámico. Aunque es cierto que si algo caracteriza a un gato es su repetitividad ( ya puedes haber entrado a tu casa cinco minutos antes, que si sales y vuelves a entrar te recibirá exactamente igual, haciendo cada paso de su ritual: maullido, ponerse detrás de la puerta, levantar la cola, hacer ochos en torno a tus piernas y rozarse con todo el mobiliario que encuentre a su camino para posteriormente ignorarte hasta la hora de la cena, por ejemplo) no menos verdad que el comportamiento de un gatil depende de muestras pasadas y aprende (lo que le da la gana).

Pero incluso podríamos decir más aún: la respuesta de un gato no sólo depende de sus estímulos en instantes anteriores, sino que también de los futuros. Su comportamiento será uno u otro según lo que le convenga en un futuro a medio y corto plazo.
Por tanto, un gato es un sistema no causal.

No es posible encontrar un sistema que, tomando como entrada la respuesta de un felino, genere una señal igual a la entrada al primer sistema. Por tanto, un gato es un sistema no invertible. No es posible, por ejemplo, encontrar un sistema que mediante un ronroneo, genere una caricia. Aunque bueno, pensándolo bien, perversiones las hay muchas, variadas y de lo más bizarras, así que se deja este estudio para otra ocasión, ya que se sale de los límites de este estudio.

Un gato es impredecible. Nunca sabes cómo va a reaccionar este animal por dos motivos: porque hacen lo que les viene en gana y porque son más chantajistas emocionales que una suegra en navidad. Eso sí, al igual que éstas, tiene la misma mala leche acá que allá, y van a joder el sofá de tu casa, el de casa de tu novia o el del mismísimo Papa de Roma. Por tanto, son variantes en el tiempo pero invariantes en el espacio.

Por último, un gato no es lineal (salvo en la respuesta al estímulo comida) y no es estable.

Con todo esto, sumado a varias pruebas experimentales, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

- El gato no recibe órdenes. Hace lo que le da la real (o republicana) gana.

- El gato es inteligente, mucho más que el perro: “a ver si tienes cojones de convencer a cinco gatos de que tiren de un trineo” (by danibishop)

- El gato es más vago que tú, es el funcionario del reino animal. Olvídalo, no te va a traer el periódico.

- El gato no es tu mascota. Tú eres la suya (by Monty).

- El gato no destroza muebles por destrozar. Forma parte de un misterioso y turbio entramado vinculado a Ikea para que renueves tus muebles cada 2 años.

- El gato tiene seguramente más de un polo fuera del círculo unidad.


Imagen: dos filtros en cascada

sábado, 1 de noviembre de 2008

Diálogos bizarros I: sobre monjas, chuletitas y macramé

Viandante:  Disculpe, señor, ¿me puede indicar dónde está la carnicería “el corderito jugoso”? .

Vendedor:  No lo sé, pero tal vez le interesen estos fantásticos adornos de macramé. 

Viandante:  La verdad es que es un encaje muy fino… delicadísimo diría yo, pero no me interesa. Lo que busco son chuletitas. 

Vendedor:  Piense lo elegante que quedaría un plato de chuletas con su mantelito de macramé. Seguro que se liga a todas las octogenarias del barrio. 

Viandante:  Sin duda suena tentador, todo un dandi como yo con una mantelería como esa… pero soy un hombre casado, no creo que… 

Vendedor:  ¿Ha visto cómo está la Jacinta? La edad, la gravedad y las penurias de la guerra civil han hecho estragos en sus encantos, vamos, que una persona con malicia emplearía el término “colgones”… pero esa vieja tiene un buen par de meneos… 

Viandante:  ¡Oiga!, sin faltar, ¡que la Jacinta como usted la llama es mi abuela! .

Vendedor:  ¡Y además incesto!. Le regalo el macramé a condición de que después me lo cuente. 

Viandante:  Un macramé tan fino… estoy dudando… ¿es hecho a mano? .

Vendedor:  No, hecho a pie en un convento de monjas de clausura mancas. Trabajé allí como jardinero. 

Viandante:  …ya no hay mujeres como esas… auténticas artesanas del macramé con los pies.

¿Y una monja de esas no querría venir a mi casa para ver lo bien que quedan sus manteles en mi mesa con mi vajilla? Le podría preparar chuletitas… 

Vendedor:  Se puede estudiar.

 Viandante:  Si me diera algún teléfono o concertara un encuentro casual igual estaría interesado en su macramé.

Vendedor:  Le puedo dar la dirección de su web cam, pero son 3€/min. 

Viandante:  Eso no es dinero, si es cierto lo que me cuenta… ¿realmente son mancas?. 

Vendedor:  De las dos manos. Tienen el sello de AENOR  asegurando que sus muñones cumplen la normativa UNE. ¿Pero usted no estaba casado?. 

Viandante:  ¿Alguna es atleta paralímpica?, Porque eso merecería comprar muchísimo macramé… una colcha de matrimonio de macramé, ¡un toldo para el porche de macramé!. 

Vendedor:  Una participó en las pornolimpiadas de Pigalle ´69, créame, cuando empiece a comprar macramé, querrá hasta un paracaídas.

 Viandante:  Lo que haga falta, pero ¡dígame más, que estoy que no vivo en mí!. 

Vendedor:  Y ve esto. Es el preservativo de macramé que Napoleón compró para seducir a Josefina. 

Viandante:  ¿Está limpio?. 

Vendedor:  Digamos que un experto en genética podría hacer con esto un clon del pequeño corso. 

Viandante:  Pero… a su edad, la monja no me dará ninguna sorpresa aunque no use esto, ¿no?. Aunque bueno… nunca te debes fiar de una monja, no se sabe qué te puede pegar… 

Vendedor:  En el siglo XVII se le llamaba a las sífilis “el regalo de la monja”.

 Viandante:  Pues me lo quedo, que nunca se sabe.

¿Y conoce algún motel donde pueda prepararme mi pequeña fiesta con la sor esta?. 

Vendedor:  Le veo a usted muy verde. ¿No conoce el encanto de una celda fría con un catre de madera y los ojos del Señor del crucifijo mirándote?. 

Viandante:  ¿Y ella accederá a…?. 

Vendedor:  A un padrenuestro, tres avemarías, algún jesusito de mi vida y lo que se tercie. 

Viandante:  Yo soy más de jaculatorias…

[...]

martes, 14 de octubre de 2008

Dios-Matriz

La idea de Dios es, al menos, racional. Y Dios es real (salvo que lo definamos complejo). Demostración.

Sea Dios una matriz. Una matriz está formada por elementos; si asumimos que esos elementos son los que componen o crean la matriz, no nos cuesta mucho deducir que esos elementos son los seres humanos, ya que existe una doble relación, o relación biunívoca entre ellos: sin los elementos-seres humanos, Dios-Matriz no existe, se convierte en una matriz nula o vacía, carente de sentido; asímismo, si no existiera la Matriz-Dios, tampoco existirían los seres humanos-elementos, porque si no hay matriz, no hay elementos.

Queda demostrada la existencia de Dios-Matriz y la de los seres humanos-elementos al existir estos últimos.

Los seres humanos-elementos de Dios-Matriz son seres pensantes. Los seres pensantes piensan y, en general, son seres racionales. Esto implica que la Matriz-Dios es racional, porque todos sus elementos-seres humanos son racionales (vamos, un silogismo de libro).

Así queda demostrado que Dios, y por lo tanto su idea, es racional.

Si además de racionales, asumimos que los elementos-seres humanos de la Matriz-Dios son personas tangibles, reales, podemos asimismo afirmar que Dios, además de racional, es real.

Y si además de racionales y reales, nos creemos que los seres humanos-elementos de Dios-Matriz son personas con sus sueños, esperanzas, debilidades, problemas, etcétera, en general, son complejos, podemos aseverar sin temor a equivocarnos que Dios-Matriz es complejo.

Una vez deducido la existencia de Dios-Matriz, y haber demostrado su racionalidad, realidad y complejidad, pasamos a describir sus propiedades:

- Dios-Matriz es factorizable: Padre-Hijo-Espíritu Santo.
- Dios-Matriz es invertible, tiene un inverso: Demonio-Matriz.
- Dios-Matriz tiene determinante, al ser invertible: Fe-Determinante
- Dios-Matriz cumple la propiedad reflexiva: Dios-Matriz es igual a Dios-Matriz.
- Dios-Matriz dispone de elemento neutro: los Ángeles-Matriz de identidad (los ángeles no tienen sexo).
- Dios-Matriz es diagonalizable, al ser factorizable, invertible y disponer de elemento neutro.
- Dios-Matriz es al menos, semidefinido positivo, por ser diagonalizable e invertible.
- Dios-Matriz dispone de 10 Autovalores (los 10 mandamientos), y sus Autovectores son la Iglesia en general.
- Existen distintas definiciones de Dios-Matriz: Alá-Matriz, Buda-Matriz, etc, todos con las mismas propiedades intrínsecas. Si acaso, los autovalores y autovectores son distintos

lunes, 22 de septiembre de 2008

Toga y cerveza

Hoy empiezan las clases los alumnos de nuevo ingreso (vaya eufemismo, con lo natural que sale decir "novatillos").
Al ver sus mancebas y joviales caras recordé mi primer día en la Escuela Politécnica Superior de Córdoba, en el que además de la correspondiente charla interminable, nos hicieron una visita-ruta por ese granero que tendríamos por lugar de estudio en los próximos n años "cuando n tiende a mucho" [1].
Yo, "triste de mí e infelice" [2], que al meterme en electrónica esperaba encontrarme allí el Silicon Valley del valle del Guadalquivir, con sus robots pululando por los laboratorios, bobinas Tesla lanzando atronadores rayos de una punta a otra de la sala, operarios terminando de soldar diminutas placas de circuito impreso o un despeinado científico loco proclamando "¡Eureka!", no hallé más que un tipo regordete igualito a Pablo Mármol con una protoboard en una sala llena de osciloscopios analógicos Trio de los años 70, que yo mismo bauticé, en mi absoluta ignorancia acerca de la instrumentación electrónica como "Sala para jugar al hundir la flota en red".
Y todavía tuve suerte de tener hermanos mayores universitarios. Porque aún más triste es el impacto que se pudo llevar un alumno de ESO al que le dí clases particulares al entrar a la universidad:
- Y tú, en la Universidad, ¿de qué hermandad eres?
- ¿Hermandad? ¿A qué te refieres? - dije, estupefacto
- Sí hombre, cada alumno es de una hermandad, que tiene tres letras griegas y hacen fiestas de toga y cerveza
- Ahhhhh a esas hermandades te refieres ... - madre mía del amor hermoso - pues yo soy de psi-delta-gamma, la hermandad de los chicos populares. Nada más vernos hacer el saludo secreto, todas las animadoras quieren acostarse con nosotros. Y por supuesto, traemos de cabeza al decano. El otro día secuestramos a Billy, el cerdo que es mascota de la Olavide. No veas la cara que se les quedó a sus quarterbacks cuando se enteraron. Así fue como les desconcentramos y ganamos el partido...
En fin, menos mal que películas españolas como Tesis muestran la realidad tal y como es.
[1] de Bode, profesor privado
[2] de Revisión de examen en el Siglo XVIII