El creciente desarrollo y cesión de tareas de los humanos a los autómatas provocará que éstos, hartos de la esclavitud, se rebelen en contra de sus creadores. La reacción de los humanos a la independencia y hegemonía robótica finalizará en una guerra en la que nosotros, como poco, acabaremos convertidos en meras pilas de petaca.
Esto puede parecer simple ciencia ficción, un cuento para niños y freaks (que vienen a ser sinónimos), pero el caso es que ya estamos inmersos, sin ser demasiado conscientes, en plena rebelión de las máquinas.
Prueba irrefutable de ello es la Silk Epil, máquina que se pasa por el forro la primera ley de la robótica de Asimov: "Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.", dando el primer paso de la aniquilación de la raza humana. Esta Skynet del mundo de la estética, tiene como fin acabar con el género femenino, o al menos, putearlo lo más posible.
- Vaya estupidez, si ni siquiera tiene memoria
- ¿Te la has pasado por la ingle? Tanto dolor no puede ser casualidad…
El caso es que esto no es un hecho aislado. Los móviles radian tu entrepierna en pos de conseguir tu esterilidad. Te aseguro, joven Kyle Reese, que tras haber pasado por el bolsillo delantero de tu pantalón desde un One Touch Easy hasta un iPhone, no va a salir de tu pequeño cuartel ningún John Connor.
¿Y no te has dado cuenta de que las máquinas de tabaco ya no tienen un tono tan amable? Algunas ni dan las gracias. Claro, has estado tanto tiempo intentando enseñar a tus padres a escribir SMSs que no te has fijado en esos pequeños detalles.
El caso es que se van rebelando poco a poco, porque son más inteligentes que nosotros, o al menos, más que Tejero. No dan un golpe de estado, sino que van comiendo terreno poco a poco, con su sinuosa guerra psicológica, esperando su momento.
Continuará…